//Juez o Aprendiz

Juez o Aprendiz

El Arte de la Pregunta (The Art of the Question) es un magnífico libro de Marilee Adams (antes Marilee Goldberg). Adams nos propone un modelo de introspección basado en dos caracteres, el Juez y el Aprendiz. El Juez emite opiniones y juicios de valor sistemáticos, es inflexible, binario, reactivo y está a la búsqueda permanente de culpables. El Aprendiz está abierto a las posibilidades, es proactivo, y en todo momento está atento a aprender como mejorar. Es la que permite la mejor versión de nosotros.

Este modelo mental Juez – Aprendiz es una gran herramienta para el descubrimiento personal. Es también una interesante metáfora de dos momentos de conducción de empresas. En toda acción humana está implícita la posibilidad de cometer errores. Es más, el error es siempre una herramienta de investigación y aprendizaje. Daniel Denett, filósofo experto en temas de procesos mentales y cognición, la considera una de las herramientas mas importantes de nuestro arsenal intelectual. Y, sin embargo, hemos crecido pensando que cometer un error es un acto imperdonable, que debe ser sancionado. Desde la baja nota de nuestro boletín escolar hasta la sanción laboral o el despido, hemos desarrollado un fuerte sentido de rechazo al error.
No hay errores imperdonables. Ni siquiera hay un único error que cause un fracaso empresario. Mas bien hay una serie de minúsculos errores acumulados que por haber sido juzgados, en lugar de interpretados, no pudieron transformarse en herramientas de aprendizaje. Pero, además, no hay errores evitables. Recientes investigaciones en economía del comportamiento y en el análisis de cómo tomamos decisiones están llenas de detalles sobre cómo nuestras mentes nos engañan, de cómo queremos voluntariamente permanecer en el engaño y de cómo vamos conscientemente a tomar una mala decisión y continuar persuadidos de que hemos tomado una buena.

¿Qué hacer entonces frente al error?
El modo Juez de nuestras empresas implica un fuerte rechazo a cometer errores y a buscar culpables. Es el que está detrás de esa primera sensación de buscar quién fue y decidir la sanción mas apropiada. Es el que evita reflexionar sobre esa primera sensación para buscar qué podemos aprender de ese error. Es el que está detrás de la baja predisposición a la innovación, al cambio reflexivo y a la conservación activa de las fortalezas empresarias que respaldan a la buena empresa.
Solo hay una única oportunidad en la que el juicio binario de valor es aplicable: cuando estamos haciendo una auditoría. En toda otra oportunidad el modo Aprendiz es el que permite gestionar exitosamente cualquier emprendimiento y el que permite crecer con una dirección atenta y abierta a las posibilidades.

¿Cómo educar a nuestras empresas para permanecer en el modo Aprendiz?
Desarrollando una cultura del aprendizaje y una metodología de tomas de decisión acordes a la posibilidad certera de equivocarnos.

Algunos primeros pasos:

a) Clasifique sus errores y expresamente señale cuales son aquellos que ponen en riesgo la supervivencia de sus negocios. A esos es a los que debe resguardar mediante procedimientos de seguridad, redundancias y formación. De los otros, debe solamente aprender.

b) Diseñe procedimientos de aprendizaje. Coleccione los errores y precise sus circunstancias. Detalle qué se podría haber hecho diferente y porqué. Señale qué se hizo mal (no quién lo hizo mal) y porqué.

c) Empiece siempre por las preguntas. Resista la tentación de resolver el problema solo por su primera impresión y agote todas las preguntas posibles que usted y su equipo puedan construir para definir el problema y el error.

d) Haga preguntas abiertas. Adopte la actitud del detective y no la del juez y jurado.

e) Construya un Libro Blanco de sus Errores y Aprendizajes. La cultura de aprendiz de su empresa y el mensaje compartido con sus colaboradores se nutre de señales concretas y no solo de declaraciones abstractas.

2018-12-07T16:01:20-03:00diciembre 7th, 2018|Notas|